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Puerta 46 de 64

Puerta 46 – Empujando hacia Arriba

La serendipia que viene de estar en el lugar correcto.

Centro G · Canal 29-46 (Descubrimiento) · Circuito Colectivo (Entender)

La Puerta 46 está en el Centro G y lleva una cualidad que es simultáneamente física y espiritual: el amor al cuerpo como vehículo de descubrimiento. No el amor al cuerpo como estética o desempeño — sino el reconocimiento de que estar en el cuerpo, estar en el presente físico, colocar el cuerpo en el lugar correcto en el momento correcto es lo que permite que la serendipia ocurra. Quien tiene esta Puerta activada tiene una relación con la suerte que no es aleatoria — es el resultado de estar en el lugar donde las cosas suceden, sin saber de antemano que es eso lo que estará allí.

En el Canal 29-46 — Descubrimiento —, la Puerta 46 forma pareja con la Puerta 29 (Lo Abismal), que está en el Centro Sacral. La Puerta 29 tiene el compromiso sacral que sostiene el viaje; la Puerta 46 tiene el amor al cuerpo que coloca a la persona en el lugar donde el descubrimiento espera. Juntas, forman el canal del ser determinado: el compromiso que va hasta el fin (29) + la suerte del cuerpo que garantiza que el viaje encuentre lo que fue prometido (46). En el Circuito Colectivo, lo que es descubierto a través de este canal tiene el potencial de contribuir al entendimiento compartido de lo que es posible.

El desafío de la Puerta 46 es la desconexión del cuerpo — la vida conducida principalmente en la mente, en la planificación, en la abstracción, sin el anclaje físico que esta Puerta requiere para funcionar. Cuando el cuerpo es tratado como un medio de transporte para la mente en vez de un receptor activo de experiencia, la serendipia de esta Puerta simplemente no encuentra dónde ocurrir. La sombra puede ser también el amor al cuerpo que se vuelve obsesión con el control físico — sustituyendo la apertura del descubrimiento por la rigidez de la gestión. El presente es la presencia en el cuerpo que se abre a lo inesperado: estar en el lugar correcto, en el momento correcto, disponible para lo que está a punto de suceder.